Los ganglios basales y sus conexiones con el lóbulo parietal: implicaciones en neurorehabilitación para la Enfermedad del Parkinson

2015-12-07    |    Artículos, Parkinson

Los ganglios basales (GB) tienen un rol muy importante en la integración y selección de las informaciones sensoriales provenientes de diferentes fuentes como la vista, el tacto, la kinestesia (capacidad de saber dónde y cómo se mueven nuestras articulaciones) para así transformarlas en señales coherentes fundamentales para la realización del movimiento. Esto es posible gracias a las  conexiones neurales que existen entre los ganglios basales (GB) y el lóbulo parietal.

Diferentes estudios nos indican que debido a estas conexiones entre los GB y el lóbulo parietal  el ser humano puede construir la propiocepción que es la capacidad que tenemos para percibir el movimiento de las articulaciones en el espacio, imprescindible para organizarnos en el mundo que nos rodea.

Los GB están implicados en la construcción de tareas visuo-motoras: se ha demostrado la activación de los ganglios basales solo en determinados estímulos somatosensoriales (soma=cuerpo, sensorial=sensación) como en los movimientos articulares de una sola articulación y en una dirección determinada. La hipótesis de estos autores es que los ganglios basales influyen en el movimiento modulando la elaboración sensorial y actuando como un filtro sensorial (2). Las personas afectadas de E. Parkinson pueden presentar alteraciones propioceptivas alterando la función de secuencias temporo-espaciales como levantarse de la silla o la misma secuencia de la marcha, por lo que los problemas en la E. Parkinson no deben ser vistos como un problema exclusivamente motor.

Los test clínicos estandarizados de sensibilidad primaria no revelan alteraciones específicas pero existen otros estudios que encuentran alteraciones en la elaboración e integración sensorial como por ejemplo la alteración de la amplitud del movimiento (3). Es necesaria una valoración neurofisioterapéutica para poder determinar el tipo de alteración e incidir en ellas a través de ejercicios específicos (foto).


Aquí vemos una persona diagnosticada de E.P con el fisioterapeuta neurocognitivo realizando un ejercicio de reconocimiento propioceptivo de relaciones entre los hombros y la pelvis. Este ejercicio enseña al paciente a percibir los cambios de peso en la base de apoyo (nalgas). La toma de consciencia de esta experiencia permite realizar secuencias de movimiento como por ejemplo levantarse de una silla controlando el bloqueo. Además después de la realización de este ejercicio disminuye la rigidez axial.

Otro aspecto muy significativo para el proceso de rehabilitación y que remarcan los estudios es la incapacidad por parte de los afectados de producir referencias internas necesarias para la producción del movimiento (2). Lo más habitual en neurorrehabilitación es utilizar mecanismos compensatorios como el uso de referencias externas por ejemplo a través de la vista colocando marcas visuales en el suelo o a través del oído utilizando el ritmo de una música para modificar el ritmo de la marcha. En rehabilitación neurocognitiva o más conocido como el Ejercicio Terapéutico Cognoscitivo apuesta por el uso de aprendizajes a través de estímulos internos como los propioceptivos que son aquellos que provienen del cuerpo pero siempre guiando al paciente a estar, de forma consciente, atento a determinados aspectos del movimiento como la propiocepción o las relaciones espaciales entre diferentes partes del cuerpo.

Otra capacidad alterada en esta patología es la dificultad en construir informaciones kinestésicas en ausencia del control visual. La información kinestésica es fundamental para alcanzar un objeto o caminar sin mirarse los pies. En casos de patología de EP se observa una alteración de las distancias (un tipo de información kinestésica) en relación al objeto ya que éstas se perciben más cortas que en la realidad (4).

Por este motivo consideramos fundamental una valoración neurofisioterapéutica desde la visión neurocognitiva para el movimiento de un especialista en cualquiera de las fases de la E.P para determinar cuáles son las informaciones más difíciles de construir por parte del cerebro del paciente para programar así los ejercicios sensorio-motores que permitan aprendizajes dirigidos a mejorar el movimiento y retrasar al máximo la evolución de la patología.

Para más información sobre el tema pueden contactar directamente con la autora:

Elia Gonzalez Roch email: eliagroch@centroperfetti.com      


BIBLIOGRAFÍA                                                             

1.       Schneider JS, McLaughlin WW, Roeltgen DP. Motor and nonmotor behavioral deficits in monkeys made hemiparkinsonian by intracarotid MPTP infusion. Neurology. 1992 Aug; 42(8):1565-72.

2.       M.E Morris, R. Iansek, T.A Matyas and J.Summers Stride length regulation in Parkinson’s disease: normalization strategies and underlying mechanism. Brain 1996 119,551-568

3.       C.C Perfetti. Per un approfondimento della teoria cognitiva della riabilitazione. Riabilitazione cognitiva. Quadrimestrale di scienze del recupero. Junio 2002; (3) 1.

4.       Demirci M, Grill S, Mc Shane L, Hallett M. A mismatch between kinesthetic and visual perception in Parkinson’s disease. Ann Neurol 1997 Jun;41 (6):781-8.



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