El ICTUS



El ICTUS: hemiplejía y alteraciones cognitivo perceptivas

En este apartado vamos a comentar algunos aspectos fundamentales relacionados con el ictus:

-       1- ¿Qué es un Ictus?

-       2- ¿Cómo se puede prevenir?

-       3- ¿Cuál es su sintomatología?

-       4- La Rehabilitación del ictus

1- ¿Qué es un ictus?

El término ictus representa un grupo de trastornos cerebrovasculares que incluyen el infarto cerebral, la hemorragia cerebral y la hemorragia subaracnoidea. Los términos accidente vascular cerebral AVC, ataque cerebrovascular y apoplejía son sinónimos de Ictus. Aún así el Grupo de Estudio de las Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN) recomienda el empleo del término ictus ante otros (1).

El término latino Ictus significa “golpe” y hace referencia al carácter brusco y súbito del proceso. Cuando se produce un ictus una zona del encéfalo queda afectada de manera transitoria o permanente como consecuencia de una isquemia o una hemorragia. La isquemia se produce por la disminución del aporte sanguíneo cerebral. Puede ser de forma total (isquemia global) o parcial (isquemia focal). En cambio, la hemorragia es la presencia de sangre en el parénquima o interior de los ventrículos cerebrales (hemorragia cerebral) o en el espacio subaracnoideo (hemorragia subaracnoidea)(2).

¿Cómo se puede prevenir?

Uno de los objetivos sanitarios de gran importancia es poder realizar una correcta prevención de este grupo de trastornos cerebrovasculares. Para ello es necesario conocer, identificar y controlar los factores de riesgo de ictus (3). A continuación se muestran algunos de los factores de riesgo a padecer ictus:

Edad y sexo: La incidencia de ictus aumenta más del doble en cada década a partir de los 55 años y es un 30% superior en los varones.

Presión arterial: El riesgo de ictus se incrementa de forma proporcional con la presión arterial, tanto en varones como en mujeres en todos los grupos de edad.

Tabaco, alcohol y drogas: Los fumadores tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un ictus que los no fumadores. El riesgo se incrementa de forma proporcional al número de cigarrillos al día. En cuanto al alcohol, dosis elevadas aumentan el riesgo de ictus isquémico al provocar hipertensión arterial, alteraciones de la coagulación, arritmias cardiacas y disminución del flujo sanguíneo cerebral. El consumo de drogas es una causa cada vez más frecuente de ictus en adolescentes y adultos jóvenes.

Diabetes: La intolerancia hidrocarbonada y la diabetes se asocian con un mayor riesgo de ictus isquémico, existiendo una relación directa entre el grado de intolerancia a la glucosa y el incremento en el riesgo.

Obesidad: La relación comprobada de la obesidad con la hipertensión arterial, el colesterol y la hiperinsulinemia hacen que la obesidad sea un factor de riesgo a padecer ictus.

Hábitos alimenticios: El consumo excesivo de sal o el déficit de folato, vitamina B6 y vitamina B12 son un factor de riesgo a padecer ictus. Deben limitarse el consumo de grasas saturadas y consumir cantidades adecuadas de vegetales y fruta.

Actividad física: El ejercicio físico aumenta la sensibilidad a la insulina, reduce la agregación plaquetar, reduce el peso y la presión sanguínea, y aumenta los niveles de HDL-colesterol. Por este motivo se recomienda realizar ejercicio físico de intensidad moderada a diario, como caminar durante 30 minutos, y evitar la actividad física enérgica de forma esporádica (3)(4)(5).

En los últimos años se ha conseguido un descenso gradual de la mortalidad por ictus gracias al desarrollo de nuevas estrategias preventivas y terapéuticas. Pero el ictus sigue siendo la primera  causa de mortalidad en mujeres y la segunda de mortalidad específica en general (6).

¿Cuál es su sintomatología?

Entre los  pacientes que sobreviven a un ictus hasta el 45% presentan hemiparesia y hasta un 15% afasia. Un mayor conocimiento de la fisiopatología del ictus, el tratamiento preventivo y una rehabilitación adecuada han permitido reducir de manera muy importante la mortalidad y las secuelas derivadas de éste(6).

La persona que ha padecido un ictus puede sufrir alteraciones motoras, perceptivas y cognitivas.

Alteraciones motoras:

En las alteraciones motoras el paciente puede presentar hemiplejía (medio lado del cuerpo paralizado). La parálisis puede ser total o presentar algunos movimientos voluntarios aunque no son movimientos refinados ni evolucionados. Durante la observación del paciente es fundamental para poder organizar la rehabilitación saber si presenta:

-       Reacciones exageradas al estiramiento: resistencia que ofrecen los músculos cuando se moviliza al paciente pasivamente.

-       Irradiaciones anormales: movimientos involuntarios que aparecen cuando el paciente quiere realizar un movimiento voluntario. Por ejemplo se cierran los dedos cuando quiere agarrar un vaso.

-       Esquemas elementales del movimiento: son movimientos voluntarios que el paciente realiza pero que no los puede variar o adaptar según sus necesidades. Por ejemplo cuando camina levanta la cadera en cualquier situación sea en terreno liso como en terrenos inclinados.

-       Déficit de reclutamiento muscular: incapacidad para contraer la musculatura en un orden adecuado a la situación. Por ejemplo pacientes que no son capaces de regular la fuerza cuando agarran un vaso de plástico o pacientes que no pueden realizar ningún movimiento debido a la lesión cerebral.

Alteraciones perceptivas:

            Para poder reorganizar el movimiento es muy importante percibir el cuerpo de forma correcta, es decir sentir dónde están las articulaciones en el espacio sin el uso de la vista, sentir el contacto y la presión bajo la superficie de la piel para tocar los objetos y poderlos manipular o por ejemplo percibir el peso de nuestro cuerpo o de los propios objetos. Todas estas capacidades se encuentran representadas en el cerebro. Ante una lesión cerebral pueden estar alteradas por lo que resulta de vital importancia conocer dichas alteraciones para poderlas trabajar durante los ejercicios para la recuperación del movimiento.

Algunas de las alteraciones perceptivas que pueden estar alteradas ante un Ictus son:

-       Alterada percepción espacial tanto del cuerpo como del espacio que se encuentra alrededor del mismo.

-       Alterada percepción del contacto: tacto y presión en la superficie corporal son informaciones difícilmente construibles para el paciente.

-       Alteración del peso del cuerpo y de los objetos: el paciente esta sentado con el tronco inclinado porque por ejemplo no es capaz de sentir el peso de su cuerpo.

Alteraciones cognitivas:

La cognición es la capacidad que tiene el ser humano para poder conocer lo que le rodea a través del movimiento del propio cuerpo. La cognición nos permite aprender nuevas tareas. Cuando hay una lesión cerebral la cognición relacionada con el cuerpo puede estar alterada. Por ejemplo, el paciente no es capaz de prestar atención al cuerpo o a los objetos que le rodean para poder organizar el movimiento. 

Algunas de las alteraciones cognitivas que pueden estar alteradas ante un Ictus son:

-       Alteraciones en la atención : atención sostenida, selectiva o dividida. La heminegligencia es una de los síntomas más frecuentes en las lesiones hemisféricas derechas.

-       Alteraciones en la memoria a corto y largo plazo.

-       Alteraciones en la capacidad para imaginar: imagen motora e imagen visual

-       Alteraciones en la capacidad para aprender

-       Alteraciones en la capacidad para solucionar problemas: problema solving

-       Dificultad para planificar una acción, razonamiento, construir información y dificultad para comparar.

-       Alteraciones en el lenguaje: afasia de comprensión o de expresión o afasia global.

-       Alteraciones visuales

Para recuperar el movimiento se deben considerar estos tres grandes aspectos durante la ejecución del EJERCICIO.

Rehabilitación del ictus :

Cuando un sujeto sano realiza un movimiento su cerebro está totalmente activo, áreas perceptivas, cognitivas y motoras se relacionan continuamente para que los músculos de nuestro cuerpo se pueden activar de forma harmónica y variar de forma adecuada según la situación. La rehabilitación del movimiento de una persona que ha padecido un ictus debe considerar pues estos aspectos no de forma separada sino de forma conjunta. El ejercicio neurocognitivo se basa en proponer al paciente un problema cognoscitivo que deberá solucionar activando una serie de procesos mentales que permitan activar de nuevo su cerebro para reorganizar el movimiento.

Las características de los ejercicios son:

-       uso de un subsidio (ayuda física para que el paciente pueda percibir mejor el movimiento)

-       ojos cerrados

-       propuesta de un problema cognoscitivo para resolver

-       activación de la cognición y de la percepción.

-       ayuda del fisioterapeuta para la guía del movimiento.

-       Relación del ejercicio para mejorar una acción.

Algunos ejemplos de ejercicios neurocognitivos:

Reconocimiento de la posición del pie izquierdo en comparación con el derecho en una paciente hemipléjica izquierda.

Reconocimiento de la posición del tobillo durante su movimiento

 Reconocimiento de superficies táctiles con los dedos en un objeto tridimensional.

  

Ejercicio de reconocimiento del lenguaje en una paciente afásica de comprensión.

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Una cuidadosa valoración y una rehabilitación precoz y adecuada es necesaria para una mayor recuperación. El centro de neurorehabilitación Perfetti dispone del servicio de Fisioterapia, Logopedia y Neuropsicología para valorar y rehabilitar los problemas derivados tras un ictus.  La unidad de Fisioterapia neurológica trata las dificultades descritas anteriormente con el objetivo de reorganizar las áreas que han quedado lesionadas para la recuperación del movimiento. La unidad de Logopedia trata los problemas de lenguaje comprensivo y expresivo (afasia), así como problemas de articulación (disartria) y de deglución (disfagia). La unidad de Neuropsicología trata los problemas cognitivos como la memoria, la atención, la capacidad de planificar etc.

Para información más detallada y primeras entrevistas gratuitas llamar a: 931929419

(1) Díez-Tejedor E, editor. (2006). Guía para el diagnóstco y tratamiento del ictus. Guías oficiales de la Sociedad Española de Neurología. Barcelona: Prous Science.

(2)Díez-Tejedor, E., Del Bruto, O., Alvarez Sabín, J., Muñoz, M., & Abiusi, G. (2001). Clasificación de las enfermedades cerebrovasculares. Sociedad Iberoamericana de Enfermedades Cerebrovasculares. Rev Neurol, 33(5), 455-64.

(3)Martínez-Vila, E., & Irimia, P. (2000). Factores de riesgo del ictus. In Anales del sistema sanitario de Navarra (Vol. 23, pp. 25-31).

(4)González-Henares A, Clua-Espuny JL, Gil-Guillén VF, Panisello-Tafalla A, Queralt-Tomás ML, Ripollés-Vicente R, et al. Incidencia y evitabilidad de los ictus hemorrágicos. Resultados del registro Ebrictus. Rev Neurol 2016; 62: 385-95.

(5)Masjuan, J., Arenillas, J., López-Fernández, J. C., & Calleja, S. (2009). Unidades de ictus: el mejor tratamiento para los pacientes con ictus. Medicina Intensiva, 33(8), 407-407.

 

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